Vivencias en un Barrio

Por Miguel Eduardo Siller Rodríguez

Estudiante IMA

        Hace alrededor de un año, los estudiantes del Programa Formar para Transformar UDEM tuvimos una visita a las instalaciones de un proyecto social para conocer como trabajaban. No sabía mucho sobre lo que hacían o su historia, pero ese día tuve la oportunidad de conocer a un grupo de personas extraordinarias.

Primera interacción

Foto escaleras

 

 

 

 

Nos recibieron Norma, Xóchitl y Celina; vecinos e integrantes del equipo de la Asociación de Barrio Esperanza del Cerro la Campana. Un proyecto que comenzó con una de las historias más interesantes que me ha tocado conocer. Un grupo de personas de la colonia buscaron la asesoría de la investigadora social Celina Fernández para poder tener una organización en la cual pudieran apoyar a los vecinos de la colonia en donde vivían en diferentes ejes. Uno de ellos y con el que comenzaron a trabajar con la infraestructura de la colonia.

Cambio esquina

Una necesidad que los vecinos vieron para comenzar a trabajar fue un espacio de la colonia situado en una esquina de la calle que sube hacia la parte más alta de la colonia. Esta tenía una montaña de basura de la comunidad en donde colocaban los residuos de sus familias, ya que era el último punto en donde el camión de la basura tiene posibilidad de llegar.

     

Por otra parte, durante los primeros meses de vida del proyecto que al día de hoy ya es una organización tuvo como resultado mejorar un camino que conecta a los vecinos que viven a lo más alto del cerro con las avenidas hasta donde llegan los automóviles. Esta pronunciada subida tenia escalones construidos o más bien tallados de la tierra del cerro, y cada vez que llovía se deshacían generando una superficie muy peligrosa para transitar.

Escaleras antes (1)

Escaleras despues

 

 

 

 

 

 

 

 

Los vecinos y sobre todo jóvenes de la colonia se aliaron para renovar y reconstruir este camino, en donde gracias a una serie de donativos y apoyo por parte de universitarios pudieron construir unas escaleras de cemento con resbaladero y colores. El cuál lo anterior apoyo drásticamente a la calidad de vida de los vecinos.

Todo lo anterior fue hecho en los primeros 3 o 4 meses de que Barrio Esperanza comenzó a operar en la comunidad. Mi trabajo junto con este equipo de ocho extraordinarias personas fue a principios del verano del 2017.

Era la primera semana después de haber terminado examines finales del semestre de primavera cuando recibí la invitación por parte de la directora de la asociación Celina Fernández para poder colaborar con una investigadora y estudiante doctoral de la Universidad de Brown para generar el primer estudios de impacto a la comunidad por parte de Barrio Esperanza.

Como es obvio acepte la invitación, por algo me toca compartir con ustedes un poco de lo que me tocó vivir en la comunidad. Para el miércoles 7 de junio del 2017 tuve la oportunidad de comenzar a trabajar con esta increíble comunidad.

Me acuerdo como si hubiera sido ayer, eran las 10 de la mañana estaba subiendo la calle Leopoldo González en la colonia. Pase por la tienda de abarrotes, luego por un puesto de tacos hasta llegar con la 7ma avenida. Y justo a la mitad esa calle en donde comienza una subida muy pronunciada se encuentra la casa en donde Barrio Esperanza tiene un espacio para trabajar.

Así que comencé a subir, creo que era la poca costumbre o porque era la tercera vez que me tocaba ir pero llegue respirando como si hubiera terminado de correr.

Ya se encontraban en el lugar Celina, algunos miembros del equipo y Rebecca, quién es estudiante de la Universidad de Brown y tenía ya varios meses haciendo una investigación en la comunidad. Ese día me compartieron y explicaron cuál era el objetivo y cómo se tenía que llegar a los resultados.

Cabe mencionar que como estudio ingeniería mecánica las políticas y protocolos para hacer una encuesta no sesgada no son parte del conocimiento académico que veo en clases. Pero gracias a las explicaciones de Celina y Rebecca pude comprender algunas de las cosas más importantes.

Por ejemplo, no puedes preguntarles sus nombres, edad, o donde viven y se tiene que evitar dar ideas de respuesta a las personas cuando se hace la encuesta. Y después de una hora de capacitación me entregan 20 encuestas, una tabla para escribir y una pluma para salir a empezar.

La verdad no tenía mucha idea de que decir o como presentarme pero después de haber intentado entrevistar a dos vecinos me di cuenta que lo mejor es caminar junto con las personas mientras van por la calle hacia su trabajo o escuela.

Esta encuesta era corta, constaba de alrededor de 25 preguntas pero varias con respuestas a elegir o si eran abiertas sólo era de contestar una palabra. Pero a lo largo que iba generando información por parte de esta herramienta, me llamaba la atención preguntar por dónde o que sectores de la colonia viven las personas, además hacer observaciones de sus edades.

Después de haber completado mi primer día recorriendo la colonia fui con Celina y le presente una idea. La verdad me parecía muy interesante tener la oportunidad de graficar las respuestas del tipo de preguntas que se contestaban por medio de si o no, para poder comprender en donde se concentraban las respuestas afirmativas y si tenía sentido con la zona geográfica en donde Barrio ha dejado una huella física en la colonia. Como son las escaleras que se construyeron, la esquina que limpiaron, los dos espacios que tiene para trabajar y las calles en donde se concentran en apoyar.

La idea le pareció muy interesante pero ahora el problema era como determinar los espacios o cuadrantes para poder dividir una colonia que tiene calles irregulares. Sin mencionar que no podíamos preguntar directamente en donde vivía la persona entrevistada.

Después de rebotar algunas ideas dimos con la conclusión de preguntar sectores conocidos de la colonia. Si vivían por esta calle y si es el caso a que altura, antes de las escaleras de Barrio, después, arriba del cerro.

Gracias a la determinación geográfica de los datos y el uso del conocimiento técnico de algunas de mis materias de la carrera. Fue posible crear un modelo matemático generando una curva en donde brinda una aproximación de los sectores de la colonia falta trabajar.

Durante casi tres meses me dedique a buscar maneras de poder apoyar a esta asociación en la cual tuve la oportunidad de no solo aprender de sus procesos sociales; sino que poder observar como un externo manera, cultura y forma de ser de la comunidad deja un aprendizaje sin igual.

Sin duda una experiencia en comunidad te brinda habilidades y competencias que en mi opinión no suelen aprenderse en la escuela. Pero los conocimientos académicos que sí te enseñan en una clase, son de una gran utilidad para cualquier causa; el reto es aterrizarlo.

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