Detrás de los ojos del payaso

Por el Payason Chinchanson

¡Hola amiguitos! ¡Qué gusto verlos por aquí en CampusLife UDEM! Sé que esta etapa es la más, más, más diferente del semestre, es por eso que vamos a compartirles un poquito de algo muy bonito que viví para alegrarles el día.

Solo antes de comenzar les quiero pedir que no se coman el pastel que está en el refrigerador ahí en algún lugar de la UDEM, que es muy importante que siga bien frío. Primero me presento soy el Payason Chinchanson que alegra días con una sonrisa. Bueno, ¿qué es lo que estamos haciendo aquí? Ah sí, vamos a platicarles de un evento muy bonito que fue este 4 de mayo.

Imagínense esto que me pasó, estar perdidos en la calle sin saber a dónde ir, y de repente… me topé con una entrada así gigante, gigante que decía UDEM, al observar me emocione porque de seguro era un centro comercial que sería “útiles de muchas cosas” y a mí me tocaba ya cambiar mi nariz roja por una más roja. Al caminar y caminar y caminar ¡No encontraba ninguna tienda! hasta que vi un pequeño edificio que decía GYM y dije aquí será el lugar de “Golosinas y muchas cosas más” al entrar no encontré golosinas ¡pero sí un montón de niños a lo lejos detrás de una puerta de cristal! Me emocioné tanto que fui corriendo para saludarles. ¡Era un evento espectacular eran más de 100 niños! Todo estaba lleno de colores y de animales, ¡parecía ser parte de un circo! Y como yo soy un buen payaso sé que ningún circo se puede quedar sin un payaso. Me atreví a entrar y amiguitos ¿no saben lo que me encontré? Decía así en letras bien brillantes UDEM X LOS NIÑOS. Estos niños sí que eran especiales para que brillara tanto este letrero. ¡Aplausos, aplausos, aplausos por favor a los organizadores! Es increíble como el circo era más circo que cancha de fútbol. Había muchos stands con juegos de todo tipo, los niños corrían del inflable, a la tienda de premios, a los stands o por un congelin.

¡Yo quería ser parte de esto! Vi a muchos hombrecitos de blanco que tenían un circo en su playera y les pregunté ¿qué estaba pasando? Uno muy contento me platicó que los miembros de FEDEUS habían organizado un evento del día de los niños para  los hijos de trabajadores de la universidad. ¡Aaahh! UDEM es U de universidad no de “útiles de muchas cosas” todo tenía sentido. Le pedí permiso de estar en el evento; bueno no pedí permiso… Pero todo fue porque vi a un bebé tan bebé, tan bebé que tenía ganas de alegrar el día. Corrí hacia el bebé y como un buen payaso lo hice reír. Fui de niño en niño tomándonos fotos locas y haciéndolos reír, me dieron tickets para repartir a los niños si hacían caras locas y con los tickets podrían ganar muchos premios que canjeaban en el stand de premios.

Fue una locura. ¡Fui el payaso más feliz! Aprendí como es tan bonito festejar a estos pequeños escuincles y agradecer a sus madres por existir. Aprendí que un circo no necesita animales de verdad sino humanos con cabezas de animales, es mucho más divertido. Aprendí que en lo profundo de cada payaso queremos ser como niños, actuar como niños y vivir como niños. ¡Aprendí que no les puedes decir a tus lectores que no se coman el pastel! Porque voy llegando ¡y ya no hay nada! Ni migajas me dejaron, pero está bien espero que lo hayan disfrutado mientras leen este relato.

Bueno amiguitos que tengan un estupendo día, y su semana muy, muy, muy diferente pero llena de esfuerzo y oportunidades también se increíblemente buena.

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