Comparte su pasión por el baile

Cristina Daniela Tamez Gloria
LMI, 6to semestre

Factor 360

Una de mis más grandes pasiones es bailar, por lo que cuando me enteré que había una oportunidad de realizar mi servicio social impartiendo clases de baile me pareció una excelente idea. Nunca había dado clases de baile pero pensé que sería un buen lugar para comenzar y darme esa oportunidad, ya que además me gustaba la idea de poder compartir todos los conocimientos que tengo y transmitir esa pasión a otras personas, para que lo puedan disfrutar y enamorarse del baile. 

Como primera impresión estaba muy nerviosa ya que no tenía experiencia en dar clases de baile, y al principio en la Prepa Politécnica yo era la única dando clases, por lo que yo llevaba mi material preparado y había pedido consejos previos a mis amigas que tenían más experiencia. Al inicio fue muy retador ya que trabajé con niñas de 11–14 años y me di cuenta que lo primero que tenía que hacer era el platicar con ellas para que me tuvieran la confianza, y que después no les diera pena bailar enfrente de mí o bien, que me pudieran platicar sus cosas. La primera clase salí muy satisfecha porque todas eran niñas muy buenas y dedicadas, y se notaba que tenían bastantes ganas de aprender y que iban por gusto, aunque estuviera lloviendo o hiciera bastante calor ahí estaban siempre.

Otra de las cosas que me gustó muchísimo fue el ambiente, ya que en mi segundo semestre nos cambiaron a los de la Prepa Politécnica a la Secundaria 31 y  entre todos los maestros de los distintos talleres nos llevábamos muy bien, y todos siempre convivíamos bastante. También el taller de hip hop tenía un ambiente muy diferente al de todos los demás, ya que entre todos los maestros nos apoyábamos y nos repartíamos tareas, aparte las niñas nos tenían mucha confianza y les encantaba platicar con todos los maestros.

Uno de los aprendizajes que tuve al convivir con las niñas fue que para poder llegar hacia ellas, y que realmente se sienta un ambiente de confianza, hay que tratar de ser lo más empáticos posibles, ponerse verdaderamente en el lugar de ellas y saber que nosotros como maestros tenemos un alto impacto de influencia en ellas, principalmente porque muchas veces nos ven como modelo a seguir.

También aprendí acerca de la responsabilidad que implica tener a estas niñas a mi cargo, sobre todo que tengan esa edad puesto que pueden llegar a ser muy manipulables y dejarse llevar por influencias negativas y más por el entorno en el que se encuentran muchas de ellas, por lo que era muy importante tratar de entablar una amistad con ellas pero sin perder la autoridad.

Finalmente me siento muy feliz de haber podido convivir con los otros maestros de Factor 360, ya que de todos me llevo algo que aprendí. Creo que me quedo con mucha satisfacción por haber tenido esta oportunidad y haber generado un impacto en las vidas de las niñas con las que me tocó convivir más, sobre todo por haberlas visto crecer como bailarinas. Es un sentimiento muy bonito el poder notar un cambio positivo en ellas, desde cómo mejoraron su técnica, que se les haya quitado la pena, que poco a poco se fueran atreviendo a hacer más cosas.

campuslifeudem

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