Educan a través de las artes

Por Sara Cevallos
Arquitectura

Hola, ¡soy Sara! Tengo 18 años, nací en Buenos Aires, Argentina, de padres Ecuatorianos. Desde hace 8 años vivimos en Monterrey, México y actualmente tengo la nacionalidad mexicana. Soy estudiante del programa Formar para Transformar el cual pertenece al Centro para la Solidaridad y Filantropía de la Universidad de Monterrey.

En Octubre del 2017 fundé mi proyecto social llamado “El Taller del Colibrí”. En el que impartimos clases de dibujo, pintura, canto y expresión corporal a niños en zonas vulnerables y de escasos recursos, con el objetivo de ayudarlos a crecer en un mejor ambiente e impulsarlos a descubrir sus talentos en un espacio donde se sientan comprendidos, abrazados, y amados. Muchos de nuestros niños han sido abusados, física, psicológica y verbalmente tanto dentro como fuera de casa, por lo que es de vital  importancia abrir este espacio para que a través del arte los niños aprendan a desarrollarse libres, a pesar de las circunstancias que les rodean, así como mejorar sus habilidades académicas, y en un futuro poder dar seguimiento y apoyo (económico, social, moral) a sus familias.

Un estudio de la UCL A encontró que los alumnos que tienen una estrecha relación con el arte obtienen mayores calificaciones y reducen el riesgo de fracaso escolar, en comparación con quienes no lo tienen. En México, 4.1 millones de niños y adolescentes, entre 3 y 17 años de edad, no van a la escuela, adicionalmente, más de 600 mil alumnos están en riesgo de abandonar las aulas, de acuerdo con un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Es ya sabido que el arte estimula el aprendizaje de los niños en diferentes materias (lectura, cálculo, motricidad, ciencias), pero no siempre le damos la verdadera importancia. Por ejemplo, la música estimula el cerebro, liberando gran cantidad de dopamina, mejorando el desempeño, atención y capacidad para leer e interpretar patrones visuales. Lamentablemente, existen limitaciones que obstaculizan este desempeño, tales como:

  • Economía: falta de recursos para acceder a una mejor preparación.
  • Familia: ausencia de buenos modelos a seguir.
  • Cultura: el concepto de formación artística como un lujo adicional y no como un complemento importante de la educación.
  • Sociedad: presiones dentro y fuera de casa, además de una idea equivocada sobre cómo es un artista.

Nuestra visión es ayudar a los niños y niñas, así como a sus familias a encontrar una nueva perspectiva de la situación en que viven e impulsarlos a salir adelante, ayudándoles a descubrir de lo que son capaces, ofreciéndoles las herramientas necesarias para complementar y mejorar su formación personal y académica.

Hemos colaborado con diferentes fundaciones con niños desde los 6 años hasta chicos de secundaria. También hemos trabajado con pacientes adultas de la fundación Cruz Rosa usando el arte de forma terapéutica como acompañamiento mientras reciben su tratamiento de quimioterapia. Muchas veces son mujeres que no tienen familia o están lejos de casa, vienen de diferentes Estados, y deben enfrentar situaciones de salud muy difíciles. Estamos convencidos, y hemos visto las evidencias, de que si una persona es emocionalmente sana favorece enormemente a su recuperación física, mental, emocional y espiritual.

Nuestro anhelo es que en un futuro cercano tengamos un lugar propio, a la vez que el proyecto se siga expandiendo, de forma que podamos servir al mayor número de comunidades posibles y porqué no, en otras partes de la República. Queremos dejar la semilla plantada para que otras personas también puedan darle seguimiento, generar un cambio y aportar positivamente a nuestra gente.

La oportunidad que la Universidad de Monterrey me brinda hoy a través de su programa de becas y del programa Formar para Transformar me impulsa a lograr una mejor calidad en mi desempeño como profesional sin perder nunca de vista la necesidad de los demás.

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