Ser misionero

Por Sebastián Belmont,
Estudiante de Ingeniería en Diseño Automotriz

Recién pasado octubre, en donde la Iglesia Católica celebró el “Mes Misionero Extraordinario”, quiero aprovechar para escribir una reflexión sobre qué significa para mí ser misionero.

Ser misionero es partir de tu casa para adentrarse a tierras y pueblos lejanos solo para servirles. Como dice el Papa Francisco: “Para partir se necesita dejar, para anunciar se necesita renunciar. El anuncio creíble no está hecho de hermosas palabras, sino de una vida buena: una vida de servicio, que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empequeñecen el corazón, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos; una vida que se desprende de lo inútil que ahoga el corazón y encuentra tiempo para Dios y para los demás” (Misa de Jornada Misionera Mundial, octubre 2019).

Durante dos años he tenido la experiencia de estar en muchas comunidades totalmente diferentes, unas con pobreza extrema, en donde la mayoría de las personas no tienen conocimiento de quién es Dios. Otras en donde mantienen una fe y devoción a la virgen de Guadalupe bastante fuerte a pesar de que duran semanas o hasta meses sin recibir una celebración de palabra. Pero hay un común denominador en estas comunidades, encuentras a Dios en las risas de los niños, en cada sonrisa, en cada una de las personas que conoces.

Ser misionero es una vocación muy bella, ya que ves cómo la comunidad a la que vas te reciben con los brazos abiertos, te ofrecen lo poco que tienen, te transmiten una alegría pura. Como dice una hermana que tuve la oportunidad de conocer: “El trabajo de un misionero en su mayoría no es hacer, si no ser”. Ser misionero es trasmitir a Dios 24/7 con nuestros pequeños actos.

Quiero cerrar con un mensaje del Papa Francisco: “Nuestro gran desafío es crear una cultura del encuentro que aliente a los individuos y grupos a compartir la riqueza de nuestras tradiciones y experiencias, a derribar muros y a construir puentes. La Iglesia en América, como en otras partes, está llamada a ‘salir’ de su zona de confort y ser fermento de comunión. Comunión entre nosotros, con nuestros hermanos cristianos y con todos los que buscan un futuro de esperanza. Debemos ser, cada vez más plenamente, una comunidad de discípulos misioneros” (Video Mensaje a la Asamblea General de la USCCB, 14-17 de noviembre de 2016).




Sebastián Belmont Román es estudiante de Ingeniería en Diseño Automotriz. Originario de Culiacán, Sinaloa, ha participado en Misiones Nacionales UDEM en Parras, Coahuila y Linares, Nuevo León, varias de ellas como staff de su fraternidad. El pasado verano 2019 participó con en la Misión Internacional en Mongu, Zambia.

Al igual que Sebas, te invitamos a participar en Misiones UDEM. Para más información contacta a deus@udem.edu.mx o @deusudem en Instragram.

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