Promueven el perdón en Cerro de la Campana

Por Ana Gabriela Lozano Ulloa
Estudiante de Ingeniería Biomédica

El pasado octubre, como parte de la materia Taller de Reconciliación, curso cocurricular del Departamento de Espiritualidad Universitaria para el Servicio, tuve la oportunidad de participar junto con mis compañeros en un taller de reconciliación que organizamos para los participantes de la asociación Barrio Esperanza en la colonia Cerro de la Campana en Monterrey. 

Con mucha anticipación preparamos un itinerario con los temas vistos en clase y con actividades relacionadas. Igualmente nos organizamos para comprar algunos aperitivos como pan de dulce, galletas, café, papas, jugos, flan, platos, vasos y servilletas, así como material de apoyo como hojas de papel y lápices.

Llegando al lugar, señoras encargadas nos recibieron en la Casa de Apoyo a mi Comunidad, lugar acondicionado para llevar a cabo los cursos y talleres. Al poco tiempo comenzaron a llegar más señoras y madres de familia, y de manera simultánea realizamos un taller con las señoras y otro con los niños que acudieron.

En el taller se impartieron temas como el perdonarse a uno mismo, reconocer la herida y la propia pobreza, y reflexionar sobre quienes somos. No nos tomó mucho tiempo ni mucho esfuerzo para que las madres de familia tomaran confianza y abrieran su corazón con nosotros. Nos platicaron sus sentimientos, experiencias, emociones, inquietudes y su propia forma de ver la vida. Hubo una muy buena comunicación y convivencia entre las madres de familia y nosotros. Pudimos aprender de ellas y darnos cuenta de las realidades que viven.

Más tarde se compartieron todos los aperitivos y tanto madres como niños se sintieron agradecidos por ello. Realmente fue muy hermoso ser espectadora de las sonrisas de todas estas personas. Cabe mencionar que los alimentos restantes de nuestras actividad se repartieron entre todas las madres asistentes. Ver su felicidad al irse no sólo con las manos llenas, sino con un corazón renovado, no tiene comparación.

Finalmente se dio un cierre al taller donde se agradeció a todas las madres y niños su participación, y se les dio un reconocimiento personalizado haciendo constar su participación en el Taller de Reconciliación. Todas se mostraron muy agradecidas y contentas.

Pienso que el taller fue un espacio que les brindó la oportunidad de aprender, de desahogarse, liberar sus sentimientos, realizar una introspección y de platicar y sanar pequeñas heridas en su corazón. Puedo decir que fue una experiencia muy gratificante de la cual pude aprender especialmente cinco cosas:

1. Perdonar implica perdonarnos y amarnos a nosotros mismos
2. Hablar con otros sana al corazón
3. Mis acciones y decisiones siempre repercuten en los demás
4. Mi realidad no es la realidad que viven los demás
5. Siempre debemos estar dispuestos a aprender y a ayudar a la comunidad.

De esta experiencia me surge un compromiso personal de involucrarme más con mi comunidad, salir de mi zona de confort, y siempre estar dispuesta a compartir mis sentimientos y emociones para liberar mi corazón y para que las personas con las que convivo puedan comprenderme. Ésta fue una experiencia que resultó muy reconfortante para todos.

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