Trabajan para construir espacios de paz

Larissa Annet Moreno Estrada,
Estudiante de Medicina

Con el fin de apoyar a la mejora de espacios recreativos, como plazas y parques en los alrededores de la colonia Cerro de la Campana, este semestre los estudiantes de la materia Educación para la Paz, colaboramos en el mantenimiento de diversas zonas en conjunto con la asociación Barrio Esperanza. De nuestro grupo participamos más de 30 personas, y además se sumaron alumnos del curso Relaciones de Noviazgo, nuestras maestras y algunos vecinos y niños de la comunidad.

El día en que me tocó colaborar fue para mí salir completamente de la rutina. Rentamos un camión para que nos llevara al lugar. Yo esperaba que estuviera más lejos sin embargo estaba muy cerca y una de las cosas que me impresionó fue lo inclinadas que estaban las calles, tanto que el camión no pudo subir mucho.

Cada participante tenía que llevar el material con el que iba a trabajar; escoba, recogedor, guantes, tierra, plantas y bolsas. Cuando llegamos se juntó todo el material y se repartió en tres equipos. A un equipo le toco hacer limpieza y a los otros dos les tocó ir a un parque a plantar flores.

Para poder llegar al parque en donde nos tocó trabajar tuvimos que subir muchas escaleras bastante inclinadas. Eso me sorprendió porque se me hizo pesado físicamente, y comencé a pensar en las personas que tenían que subir esas escaleras todos los días regresando del trabajo cansado o viniendo de compras con el mandado pesado.

Después de subir por varios minutos, llegamos al parque. Antes era un lugar lleno de piedras y basura, sin embargo Barrio Esperanza, junto con otras organizaciones, alumnos y escuelas, lo convirtieron en un espacio en donde los niños pudieran divertirse. El hecho que ciertas personas hayan pensado en hacer esto sin recibir algún pago a cambio fue muy significativo para mí, ya que hoy en día muchas personas no hacen ni lo mínimo por los demás.

A nosotros nos tocó hacer mantenimiento en esa área; subimos con tierra, bolsas para la basura y el resto del material. Hicimos equipos de 3 o 4 personas para cada tarea: unos barrían, otros pintaban y otros recogían basura. Después de haber recogido, plantamos la primera flor. Sentí muy bonito hacerlo porque me dí cuenta que algo tan simple puede hacer una gran diferencia y cambiar la visión de todas las personas que van a pasar su tiempo ahí. El poder asistir a un lugar así y cambiar algo para mejorar los espacios de encuentro, me hizo muy feliz.

Dentro de la materia, nos dimos cuenta de que para poder cambiar un espacio debemos entender todas las situaciones por las que pasa una comunidad, y la única forma de lograr esto es hablando con la gente, visitando su colonia, quitándonos de la cabeza la ideas erróneas que pudiéramos tener entendiendo su realidad, sólo así podemos ponernos los lentes de paz.

campuslifeudem

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