Aprenden a través del servicio

Por Miguel Mena,
Estudiante de Dirección y Administración de Empresas

Esta es la segunda ocasión que tengo la oportunidad de compartir mis experiencias del modelo de Aprendizaje-Servicio en el Simposio de Aprendizaje en el Servicio Universitario de la Universidad de Monterrey; participé en la primera edición con una presentación de un proyecto personal denominado “Equipando a México”, y ahora con un panel de estudiantes acerca del mismo modelo.

Como alumno de Dirección y Administración de Empresas he conocido y puesto en práctica dicho modelo en diferentes clases como Sostenibilidad y Responsabilidad Social Empresarial, Emprendimiento Social, y Plan de Negocios, todas impartidas por el profesor Héctor Gómez de la Paz, quien ha sido mi guía y facilitador en el seguimiento del proyecto de “Equipando a México”. El objetivo de este proyecto es desarrollar diferentes habilidades y conocimientos sociales, ecológicos, deportivos y educativos en niños de la Colonia San Pedro 400 en el municipio de San Pedro Garza García.

Es por esta razón que en el panel del 2° Simposio, colaboré con otros seis estudiantes de diferentes carreras con el fin de dar a conocer nuestras experiencias como alumnos que han puesto en práctica los conocimientos que han adquirido en el salón de clase en proyectos específicos con un enfoque social. Me pareció bastante interesante que todos coincidimos en la importancia de retribuir lo aprendido en la universidad en proyectos reales, enfocándonos en mejorar diferentes aspectos de una comunidad, contribuyendo a solucionar ciertas de sus necesidades de forma trascendente.

En este camino, es sumamente importante el rol del profesor y de personas que nos puedan servir de apoyo dándole un seguimiento a nuestros proyectos, pues, aunque lo aprendido en clase nos sirva como base fundamental de lo aplicado, es necesario contar con una visión diferente de un mentor o facilitador, quien nos pueda aportar valor y motivación para seguir adelante. Compartimos, también, que la aplicación de dicho modelo nos ha apoyado en crecer personal y profesionalmente, ayudando a diferentes personas y comunidades a la vez. Nos hemos empoderado, ayudando a empoderar a otras personas.

Esto es un juego real, que implica muchas tareas, y es por ello que debemos tener muy en claro que la aplicación del modelo en una situación de la vida real implica tiempo, esfuerzo y diversas fases a seguir: todo inicia desde la fase de diagnóstico para detectar una necesidad latente y viable de solucionar por parte de nosotros, como estudiantes, para después proceder a las fases de planeación, diseño e implementación de la propuesta o proyecto en la comunidad que deseamos atender, con el fin de que al final podamos evaluar y medir el impacto positivo que hemos generado, lo cual me parece que es una de las partes más importantes.

Definitivamente, el haber conocido la importancia de la aplicación del modelo de Aprendizaje-Servicio me ha servido para en desarrollar una nueva visión de la vida, en donde la generosidad también entra en práctica, al compartir y retribuir a la sociedad todo lo que he aprendido en el salón de clases para aportar valor a la vida de alguien más.

Agradezco los espacios que se me han brindado por parte de diferentes colaboradores de la Universidad de Monterrey para compartir mis experiencias, incluyendo los foros del Simposio de Aprendizaje en el Servicio Universitario, en donde nosotros, como alumnos, hemos sido escuchados.

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