Difusión Cultural desde casa: Diego Torres

Por Diego Torres,
Diseño Industrial, 3er semestre

Mi nombre es Diego Torres López, estoy en 3er semestre de la carrera de Lic. en Diseño Industrial, y he sido parte de varios grupos de Difusión Cultural como bailarín, entre ellos Dance Group UDEM, Comedia Musical y Voces UDEM.

Durante esta época de pandemia y de actividades online, formo parte del Dance Group UDEM, y del proyecto adaptado de Voces UDEM: “Voces Reality 2020”, el cual es una miniserie de 5 capítulos relatando la historia de los estudiantes del grupo en diferentes situaciones actuales.

En mi experiencia, formar parte Difusión Cultural en tiempos de pandemia, ha sido un cambio bastante grande. He tenido que adaptarme a hacer todo de manera online: tener que mover los muebles de mi casa, tratar de solucionar mis problemas con el internet, entre muchos otros, para lograr tomar mis clases de baile por Zoom. 

Pero a pesar de todo esto, he tratado de ver esta situación del lado positivo, y es algo que, aunque no es fácil, todos deberíamos hacer. El semestre pasado, en el Dance Group planeábamos ir a competir a “The Dance Awards” en Las Vegas y a “24Seven” en Houston, pero lamentablemente por el tema del COVID-19 no pudimos asistir, y es aquí donde, a pesar de que nos afectó, decidimos sacarle la vuelta y hacer una versión online de nuestro showcase con coreografías nuevas. A través de esta experiencia, aprendimos a valorar la creatividad de los maestros, pues adaptar una coreografía presencial para convertirla en un videodanza con tomas individuales de cada uno de nosotros, es todo un reto.

Algo parecido pasó con el proyecto de Voces UDEM Reality 2020, pues originalmente íbamos a presentar el concierto en el Teatro UDEM, como lo hacíamos cada semestre. Desafortunadamente, a una semana de estrenar, comenzó la cuarentena, por lo que no pudimos presentar todo lo que habíamos ensayado. Sin embargo, decidimos adaptarnos a nuestras posibilidades, para crear esta serie que se presenta de manera online.

Pienso que no debemos de cerrarnos, pues de esta situación podemos sacar mucho jugo y explotar nuestro lado artístico al máximo.


La verdad es que sí extraño muchas cosas físicas, cómo el salón de danza, pues el piso tiene una duela acolchonada que es especial para el baile, y en nuestras casas es más difícil poder bailar sin ésta. Pero sin duda, lo que más extraño es a mis amigos: convivir con ellos es algo de otro mundo, sentir la energía y la vibra que había en el salón de danza es algo que no puedo explicar.

Como mencioné anteriormente, le hemos sacado el lado positivo a las cosas y estoy muy emocionado de que puedo enfocarme en mi danza, tratar de seguir entrenando, mejorando mi técnica y explotando mi creatividad al máximo. Hay incomodidades, pero podemos sobrepasarlas. ¡Espero con ansias regresar y bailar con mis amigos!

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