Espiritualidad desde casa: Ana Lucía Rodríguez

Por Ana Lucía Rodríguez,
Psicopedagogía, 5to semestre

Como para muchos, la UDEM representa en mí una oportunidad increíble para crecer en la fe y fomentar nuestra espiritualidad. Un lugar tan hermoso como La Capilla para ir a platicar un rato con Dios después de un día de estrés por parciales, grupos como DIEC, FEDEUS o MCU que te permiten conocer amistades en Cristo para crecer como persona, misa todos los días, Horas Santas en Jardín Fundadores y un sin fin de oportunidades que llegaban a ti para vivir tu fe. Sin embargo, la cuarentena llegó y nos encerró en nuestra casa.

Ahora, ¿dónde iba a encontrar esas oportunidades para relacionarme con Dios? ¿Dónde podía seguir practicando mi fe sino era en mi habitación o en la sala de mi casa? Son preguntas que me hice.

En esta cuarentena tuve momentos de desesperación y de frustración en los que todo parecía ir de mal en peor, y le preguntaba a Dios qué es lo que quería de nosotros o el porqué de todo, ya que estaba acostumbrada a ir a capilla por las mañanas, y ahora nada. Me conformaba con mirar a Jesús Eucaristía a través de una pantalla y me entristecía extrañar a mis compañeros de capilla. Me sentía cada vez más débil del corazón.

La pandemia, como a muchos, me dejó en la incógnita de ¿qué hago ahora? Descubrí la respuesta en medio de todo el caos.

“Dios no se había quedado en cuarentena aislado de nosotros, al contrario, de estar en capilla 24/7, migró al corazón de cada uno de los alumnos UDEM.”

Dios vino a innovar nuestra relación con Él, y a crear nuevas formas de conectar con nuestra parte espiritual. El Departamento de Espiritualidad Universitaria para el Servicio (DEUS) organizó una jornada virtual durante una semana que nunca antes se había hecho y también comenzó a ofrecer acompañamiento espiritual en línea a los alumnos que lo deseen, FEDEUS aprovechó las redes sociales para subir más contenido que nunca; UDEMXLOSNIÑOS se transformó en palabras de aliento, y las juntas de grupos en línea como DIEC, FOCUS o MCU permitieron que coincidieran con más horarios de los alumnos, y darnos cuenta de que, al estar lejos, podemos estar juntos. Después de todo, la esencia de servir y amar se mantenía.

Vivir la espiritualidad desde casa es todo un reto, y puede llegar a costar incluso el doble, especialmente en cuarentena, y cuando el mundo está de cabeza, pero es en estos momentos cuando debemos seguir nutriendo nuestra alma y nuestro corazón, seguir buscando nuevas maneras de innovar, de orar. Hacer lo que sea, excepto quedarse quieto.

¿Entonces, qué puedo hacer? Si algo me ha dejado la espiritualidad que se vive en la UDEM y me ha servido en estos meses, es que Dios se presenta en nuestro día a día.

“Dios estaba en capilla, pero también en el corazón de tu maestro, en la sonrisa de tus amigos y en la explicación de la duda que tenías con tu compañero de clase.”

Nos quitan capilla, pero nos encontramos con nuestra habitación, el lugar dónde somos nosotros mismos, un lugar íntimo en el que podemos sentarnos en la cama y hablar lo que queramos con Dios. Cada tarea es una oportunidad de ofrecerla por alguien; ofrecer tu clase de zoom por los enfermos, ofrecer el resumen de 10 páginas que tienes para mañana por la persona que más quieres, etc. Cada comida con nuestra familia se convirtió en oportunidades para fortalecer lazos y fortalecer el corazón. Cada atardecer se convirtió en momentos de pausa para admirar por la ventana y agradecer por la naturaleza, por nuestra vida y por todo lo que tenemos, cada frustración por el débil WIFI, y que te saquen de zoom, se volvió una oportunidad para ser más pacientes y desarrollar esa parte espiritual.

La UDEM nos sigue dando las oportunidades, queda en nosotros acercarnos a ellas y sacarles el mayor provecho para seguir creciendo como personas. Nunca dejamos de aprender y en ese caminar, tampoco estamos solos.

¡Disfruten lo que resta del semestre
con alegría y sencillez!

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